La nueva normativa europea obliga a las tabaqueras a fabricar cigarrillos con un papel de baja combustión que evite los incendios forestales.


Los cigarrillos tradicionales y los ceniceros humeantes ya tienen los días contados. El objetivo es luchar contra el daño irreparable que puede causar una colilla mal apagada.


Con este tipo de papel, de baja combustión, se evitará la propagación de los incendios forestales además de que el cigarro sea más fácil de apagar en lugares cerrados.


Las tabacaleras aseguran que las diferencias en el nuevo cigarrillo son «apenas imperceptibles» y que «no existen cambios ni en la mezcla de tabaco, ni en la presentación del producto, y tampoco en el sabor.

Los Pitillos se Apagarán sólos...

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